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Violencia dificulta recuperación de Acapulco como referente turístico en México

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A pesar de que Acapulco es uno de los destinos mexicanos más concurridos durante la Semana Santa, la presencia turística no ha sido suficiente para frenar la escalada de violencia que el municipio de la costa del Pacífico vive estos días, y que contrasta con la estampa que publicitan las autoridades.
Esta mañana, la ciudad -ubicada en el sureño estado de Guerrero- y sus alrededores despertó con cinco muertos.

En un bar ubicado en la carretera Acapulco-México, unos hombres irrumpieron en un bar y asesinaron a tiros a dos trabajadoras y al encargado. Además, dos cadáveres fueron encontrados en la colonia Ciudad Renacimiento.

El lunes otros individuos armados ingresaron en las oficinas de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), mataron a un trabajador e hirieron de gravedad a otro.

A pesar de que estos incidentes ocurrieron en zonas alejadas al núcleo turístico, el área costera tampoco ha quedado libre de las marcas de la violencia.

Fue el lunes cuando en la playa La Angosta asesinaron a dos pescadores, en un acto presenciado por los turistas que deambulaban por el lugar. Días antes, en la playa Papagayo, situada en el centro de la bahía, fue encontrado un hombre ejecutado.

Los criminales no parecen verse disuadidos por el operativo de más de 4.000 policías que refuerza la seguridad en la zona durante el periodo festivo.

Tampoco por la elevada ocupación hotelera, que actualmente es del 87 % -un 33 % superior a la de la misma fecha-, según informa la Secretaría de Turismo (Sectur) de México.

La acumulación de estos casos de violencia en fechas recientes no responde al azar; el peso de la inseguridad arrastra desde hace tiempo a este destino turístico, que acumula 104 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Acapulco se ha llegado a convertir, según un reciente estudio de la ONG Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, en la tercera ciudad más violenta del mundo.

Un dato que ha sido difícil de disimular de cara al turismo y que ha afectado a un sector que también sufrió las devastadoras consecuencias del paso del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel en 2013.
Por ello, las autoridades estatales y federales han volcado sus esfuerzos en mostrar la cara más amable de Acapulco, intentando recuperar algo del brillo que desprendía el municipio cuando, a mediados del siglo pasado, sus playas se llenaban con las estrellas del Hollywood de oro.

Lejos están los días en los que figuras como Orson Welles, Rita Hayworth, Elizabeth Taylor o John Wayne hicieron de “la perla del Pacífico” un anhelado destino para los turistas procedentes de más allá de las fronteras mexicanas.

Y distante está, también, la cifra de visitantes extranjeros que presentaba el municipio en 1999, de 3,6 millones y que durante estos años ha decaído hasta llegar a los 110 mil en 2014, de acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo.

Sin embargo, el número de visitantes nacionales, que ese mismo año se acercó a los 4,5 millones, se mantiene estable; uno de los factores clave en este sentido es que Acapulco es una de las playas más accesibles desde la capital, además de que proporciona una oferta más económica que la de otros destinos de costa del país.

Acapulco fue “uno de los primeros destinos turísticos del país que nos proyectaron a nivel mundial” y “no queremos que sea señalado por los niveles de inseguridad y violencia que han asolado a Guerrero los últimos años”, dijo el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en un acto reciente celebrado en el municipio.

El presidente subrayó la “recuperación” de Acapulco, y presumió de que él mismo había pasado allí el año nuevo.

Otra de las jugadas más recordadas entre los empeños estatales para publicitar el municipio fue el anuncio que grabó el cantante Luis Miguel en 2013, dentro de la campaña “Soy Guerrero”, de la que fue rostro hasta que fue sustituido por el actor Eugenio Derbez.

Incluso la Iglesia pidió recientemente paz en el periodo vacacional.

“Hagan una tregua durante toda la temporada”, dijo hace unos días a los grupos criminales el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias, en un ruego que, hasta ahora, no ha sido respondido.