Inicio Breaking News Ambulantes de Chicago celebran legalización pero prevén nuevas dificultades

Ambulantes de Chicago celebran legalización pero prevén nuevas dificultades

115
0
Compartir

CHICAGO.- Los 1.500 vendedores ambulantes latinos de Chicago celebran su legalización después de 20 años de lucha, pero alegan que enfrentarán obstáculos como el pago de tasas y permisos y la adaptación a las normas sanitarias que les obligará a usar cocinas industriales y resta frescura a sus productos.
Quedan atrás los años en que la Policía y los inspectores municipales confiscaban productos que arrojaban a la basura o rociaban con cloro los tamales o champurrados que eran vendidos sin autorización, declaró a Efe el presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes (AVA), Augusto Aquino.
“Era la lucha del gato y el ratón”, recordó, porque los ambulantes tenían que salir a la calle bien temprano en la mañana para vender en sus puestos preferidos y “desaparecer a media mañana cuando comenzaban las inspecciones”.
Ahora, con la nueva ordenanza que comenzará a regir dentro de dos meses, los llamados “eloteros” podrán vender sin temor a su clientela latina la tradicional fruta aderezada con sal, limón y chile, además de otros productos tradicionales como tamales, chicharrones, pupusas y champurrado.
Un alivio para ambulantes como Flavia, que durante seis años sobrevivió con la venta de tamales desde las 5 de la mañana en una esquina de Las Empacadoras, un vecindario donde el comandante policial del área siempre se opuso a esa actividad sin licencia y a menudo ordenó confiscar carritos y mercadería.
“Siempre tuve una clientela fiel, en particular en invierno”, declaró la inmigrante mexicana, que, a pesar de las multas, gana lo suficiente como para enviar dinero a su país y criar dos hijos.
Según un estudio del Instituto de Política de Illinois, los ambulantes de Chicago son en su mayoría de origen mexicano, aunque también hay peruanos, guatemaltecos y salvadoreños.
Todos hablan español y actúan principalmente en los vecindarios latinos de La Villita y Pilsen, donde sirven comidas a más de 50.000 clientes.
El ingreso promedio de cada carrito es de 328 dólares por semana, después de los impuestos, aunque esto puede cambiar con los nuevos costos, a menos que la asociación de ambulantes logre redimensionar el negocio.
Virginia Lugo, vicepresidente de AVA, dijo a Efe que desde hace unos dos años trabajan para hacer frente a los nuevos costos.
“Enfrentar a la Municipalidad y cambiar una ordenanza es algo muy difícil, y no todos están de acuerdo con el resultado”, admitió.
Al costo de la licencia, que será de 350 dólares cada dos años, habrá que sumar 330 dólares anuales por la licencia de operador de cocina industrial y unos 30 dólares por hora por el arriendo de una instalación de ese tipo.
“No logramos que se cambiara la exigencia de usar cocinas industriales autorizadas por la Municipalidad para preparar y embalar los productos, así que tendremos que adaptarnos y buscar soluciones que estén al alcance de nuestro bolsillo”, dijo Lugo.
La asociación negocia con restaurantes, salones de banquetes, iglesias y organizaciones comunitarias, que tienen cocinas habilitadas por el Departamento de Salud, para arrendar espacios y bajar los precios.
También se ha formado una cooperativa para comprar al mayoreo las frutas, elotes y otros productos usados por los ambulantes, e inclusive han contactado a pequeños agricultores para que sean proveedores.
Además del aumento de costos, el ambulante se enfrentará a otro problema, que sería la “pérdida de autenticidad” de sus productos, según Lugo.
“El consumidor sabe la diferencia entre una fruta pelada y cortada a la vista y otra que fue preparada y embalada días antes en una cocina; va a faltar frescura”, agregó.
Otro de los obstáculos que se avecinan son la exigencia de que los carritos sean construidos con materiales no porosos, lo que obligaría a comprar uno nuevo, a un costo de 3.000 dólares.
Además, están las enmiendas a la nueva ordenanza planteadas por concejales que aducen problemas de seguridad y congestionamiento y quieren limitar los lugares donde se pueden instalar estos carritos.