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China celebra su primer Día de la Constitución

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PEKIN.- China celebra hoy su primer Día de la Constitución, en un nuevo paso del Gobierno para intentar reforzar la legitimidad del sistema como un estado de derecho, aunque sin cuestionar la supremacía política del Partido Comunista.
Actividades de diverso tipo por todo el país para promover el conocimiento del texto legal y su importancia, especialmente en las escuelas, marcan esta jornada, que fue aprobada el pasado 1 de noviembre para remarcar la Constitución, aprobada el 4 de diciembre de 1982.
El presidente chino, Xi Jinping, marcó la jornada con un discurso en la noche del miércoles durante una reunión a puerta cerrada del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, el Ministerio de Justicia y el Departamento de Comunicación del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh).
Xi destacó que la Constitución garantiza el camino socialista con características chinas y resaltó la importancia de que el estado de derecho siga la línea de la Carta Magna.
Según la reseña que hace hoy la prensa oficial, Xi subrayó que hace falta salvaguardar la autoridad de la Constitución, que encarna la voluntad del Partido y del pueblo.
La creación de un estado de derecho dominó la última reunión del plenario del Comité Central del PCCh, celebrado a finales de octubre, y el nuevo énfasis en la Constitución forma parte de ese impulso.
El objetivo de las autoridades es estructurar mejor el sistema legal para hacerlo menos dependiente de la actuación individual y mejorar la imagen del régimen ante la percepción pública, a la que también se quiere ganar con la campaña anticorrupción lanzada hace dos años por Xi.
Kimmo Nuotio, un especialista en China de la Universidad de Helsinki, cree que las autoridades de este país “hablan muy seriamente” cuando aseguran que se quiere “incrementar la independencia y la eficacia de los tribunales”.
En una conversación con un grupo de periodistas hace unos días en Pekín, Nuotio consideró posible “progresar” en cuestiones como derecho empresarial, privado o de familia, incluso si se mantienen las llamadas por el régimen, “características chinas”, es decir, el control político del PCCh.
Para Jean-Pierre Cabestan, profesor de la Universidad Baptista de Hong Kong, Xi “quiere hacer una prioridad de las reformas legales”, pero “dentro del sistema de un partido”.
Cabestan señaló que el presidente busca combatir mejor los abusos que se cometen a nivel individual, especialmente en responsables administrativos a nivel local o provincial, pero sin cambiar las estructuras ni restar protagonismo al PCCh.
“La idea consiste en centralizar el sistema en algunas áreas para hacerlo más eficiente”, resumió.
La insuficiencia de los controles legales que se quieren implantar posibilitó casos como el del otrora todopoderoso ministro de Seguridad Zhou Yongkang, investigado por corrupción, o el de Bo Xilai, exjefe del PCCh en la metrópoli de Chongqing, que cumple cadena perpetua por corrupción y abuso de poder.
La Constitución china repite en su texto “el liderazgo del Partido Comunista” y las detenciones o condenas de activistas democráticos en el curso de este año muestran los límites del impulso que se quiere dar a la Carta Magna, que se basa a su vez en la de 1954, en pleno maoísmo.
Y aunque la Constitución garantiza en teoría derechos individuales (como las libertades de reunión, expresión o manifestación), el sistema también establece lo que se llaman “restricciones legítimas” del Partido Comunista en esos derechos.
El Diario del Pueblo, órgano oficial del PCCh, señaló en un editorial la importancia de la Constitución para garantizar que el país se rige por un sistema legal, ya que el gobierno del capricho humano traería el caos.
El temor al caos es, precisamente, un argumento que históricamente han usado los gobernantes de este país, el más poblado y el tercero más extenso del mundo, para justificar el autoritarismo.