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El teleférico convierte los tejados de La Paz en nuevos lienzos para los artistas

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LA PAZ.- Los tejados se han convertido en un nuevo lienzo para los artistas del país, que han comenzado a pintar estos espacios con mensajes de felicidad y esperanza como una “contrapropuesta” a que se llenen de publicidad y propaganda destinada a los usuarios del flamante teleférico de La Paz.
Ahora, las fachadas ya no son las únicas superficies que con sus colores embellecen la ciudad, sino que los techos transgreden el paisaje visual utilizando los colores y el arte para transmitir un mensaje positivo y amenizar el viaje de los pasajeros del nuevo medio de transporte.
“Son pinturas que van a interactuar con la gente que se sube al teleférico”, explicó a Efe la artista Andrea Mondaca.
Porque los techos son parte ineludible del paisaje que atraviesa una de las tres líneas del teleférico que desde este año une, en cuatro kilómetros de recorrido, las vecinas ciudades de La Paz y El Alto.
El colectivo Techos Abiertos, integrado por ocho jóvenes artistas, se ha planteado trascender el uso común de estas cubiertas para que la ciudad goce de pinturas con un mensaje y no con anuncios que contribuyan a la contaminación visual, refirió Mondaca.
“Vimos que la línea roja del teleférico -la primera que se inauguró, en mayo pasado- estaba bajo el poder de la publicidad y pensamos que nosotros nos podíamos apoderar de la línea amarilla para difundir el arte”, sostuvo por su parte Navi Carolay, la coordinadora del colectivo.
Para comenzar, tres propietarios de casas abrieron sus puertas voluntariamente para transformar sus tejados y planchas de calamina en lienzos con una combinación de colores que resaltan, en medio del paisaje plomizo del resto de las viviendas.
Los dibujos en los techos paceños destacan las ideas de la felicidad, la esperanza y la identidad, para mostrar que estos espacios pueden ser un medio de expresión y no un muro publicitario, según Carolay.
“La gente vive apurada y en su propios pensamientos, pero ver estos techos podrá sacarles una sonrisa o al menos de su cotidianidad”, agregó.
Un primer techo plasma a una “cholita”, como se conoce a las indígenas aimaras de La Paz que visten de forma tradicional, que mira hacia arriba como si estuviera observando a los usuarios del teleférico y representa a la esperanza.
“La esperanza ya no es mirar el horizonte, ahora es mirar hacia arriba”, indicó Mondaca.
En un segundo tejado puede leerse la frase “La necesidad de caminar sin la necesidad de llegar”, que representa la felicidad y pretende inspirar a los ciudadanos a que se muevan y participen en la transformación de esta pintoresca ciudad a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar.
“Si hay una persona con ganas de cambiar su ciudad desde cualquier punto de vista artístico o cultural, que lo haga”, afirmó el artista Jhonatan López, parte del colectivo.
Una máscara con facciones caricaturescas como las que se usan en el tradicional baile de la “morenada”, un bombín de “cholita” y prendas de la indumentaria tradicional andina forman parte del tercero de los techos pintados hasta ahora por los artistas urbanos, que han querido, con estos iconos, representar la identidad de la urbe paceña.
Para el artista grafitero conocido como Desorden, la identidad está en todas partes: en la topografía y en la mezcla de colores.
Según Desorden, la cultura debe cubrir todas las superficies posibles, frente a la publicidad que “contamina el paisaje”.
El objetivo de esta intervención es dar una respuesta eficaz y original a un problema que se va expandiendo por los tejados bolivianos, de los que se van apropiando las empresas con publicidad y los políticos con su propaganda.
“Lo importante es tener conciencia de las cosas que tenemos y empezar a tener un criterio de las acciones a las que los ciudadanos vamos a dar paso”, agregó Carolay.
Este colectivo aspira a decorar la mayor cantidad posible de los techos que se ven a lo largo del recorrido de la línea amarilla del teleférico, para así crear conciencia en la ciudad y, con el apoyo de las autoridades, trabajar en la transformación de los tejados en arte.