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Estudio revela que la obesidad cuesta al año casi lo mismo que las guerras y el terrorismo a nivel mundial

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Las tres actividades nocivas para el hombre que genera un mayor gasto son el tabaco, los conflictos armados y la lucha contra la obesidad. Un informe de la Consultoría económica McKinsey Global Institute cifra en 2 billones la atención contra la enfermedad de sobrepeso, un percio que superta al que se genera por el alcoholismo y el cambio climático. Los datos que se recogen sobre personas obesas son alrededor de 2.100 millones de personas, es decir, alrededor de un tercio de la población.

La obesidad se ha convertido en algo global y muy criticado. Los malos hábitos alimentarios el desentarísmo, son algunos de los principales factores que incrementan estos datos, “Si la tendencia continua, se prevé que en la mitad de la población sea obesa en 2030″, advierte el estudio.

Y para concluir, el informe anuncia que limitar las porciones de alimentos y la reformulación de la idea de los lugares de comida rápida son medidas más eficaces que fijar impuestos en alimentos con grasa o campañas de salud pública.

Por otro lado, en Roma, las agencias de Naciones Unidas, que están especializadas en alimentación, agricultura y salud, FAO y OMS, han lanzado una campaña mundial contra la obesidad con un foco en la nutrición sana y ‘sostenible’.

“Parte de nuestro desequilibrado mundo muere aún de hambre, Y la otra parte se ceba hasta la obesidad, hasta tal punto que la esperanza de vida vuelve a retroceder”, recordó Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al inaugurar la segunda conferencia internacional sobre la nutrición, tras la celebrada en 1992.

Los directores de las dos entidades reconocieron que el estado nutricional de la población de todo el planeta ha cambiado bastante en las dos últimas décadas, ante ministros y representantes de unos 190 países, de empresas privadas y miembros de la sociedad civil.

“El sistema alimentario no funciona más por la dependencia que existe de la producción industrial, que es cada vez menos cara y más mala para la salud”, denunció Chan.

En las grandes ciudades de África, Asia y América Latina es más económico importar alimentos que se procesan por grandes industrias que lleven etiquetas pocos claras, que conseguir productos frescos cultivados a pocos kilómetros.