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Evo Morales “es un demócrata a medias”, dice el Defensor del Pueblo

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El Defensor del Pueblo de Bolivia, Rolando Villena, afirmó hoy que el presidente boliviano, Evo Morales, “es un demócrata a medias”, tras considerar que su Gobierno no respeta disidencias y tomó medidas dirigidas a provocar la división social.

“Yo creo que él es un demócrata a medias. Ojalá que el convencimiento (de Morales sobre la democracia) también sea parte de ese camino que está haciendo, pero lo considero así”, sostuvo Villena, de 67 años, en una entrevista con Efe.

Villena cumplirá el 13 de mayo seis años en el ejercicio del cargo con un trabajo reconocido por varios sectores sociales, pero que también ha sido cuestionado por el propio Morales debido a que la Defensoría hizo observaciones sobre sus políticas.

En medio de una disputa entre el oficialismo mayoritario y la oposición minoritaria, el Parlamento comenzó hoy a analizar el reglamento que dirigirá la elección del próximo Defensor del Pueblo, que sería el cuarto en la historia de Bolivia.

Villena hizo consideraciones sobre la democracia en Bolivia y la necesidad de garantizar que la próxima autoridad que ocupe su cargo sea independiente y no funcional al oficialismo boliviano porque, a su juicio, eso puede tener repercusiones internas y externas.

Opinó que el Gobierno de Morales incurre en contradicciones porque respeta los derechos de los sectores siempre y cuando “estén de acuerdo con la posición oficial” y los rechaza cuando están en contra de su línea, “sacrificando la calidad de la democracia”.

“La democracia es la capacidad de disentir y el que disiente que sea escuchado y si no se toma en cuenta todo (lo que plantea) por lo menos algo para que se sienta incluido”, sostuvo.

En ese sentido, sostuvo que Morales, que es aimara, comenzó el 2006 con “un enfoque indigenista fundamental” logrando una alianza con las etnias del oriente y la zona andina, pero luego su Gobierno tomó medidas encaminadas a “la polarización, la división”.

Así, recordó la experiencia de dos marchas indígenas desde la amazonía a La Paz en 2011 y 2012, la primera de ellas reprimida por la Policía, en contra de la construcción de una carretera, que el Gobierno insiste en construir en el parque natural Tipnis.

“Este estilo de hacer gestión de gobierno ha resentido a importantes sectores de los pueblos indígenas y esto ha sido de una u otra manera un atentado a un desarrollo integral, desarrollo inclusivo y por lo tanto sostenible”, sostuvo el Defensor.

También citó el reciente referendo del 21 de febrero en el que una mayoría de los bolivianos rechazó modificar la Constitución para permitir que Morales busque un cuarto mandato en 2019.

Pese a esa decisión, “se están dando señales contrarias”, dijo Villena, en alusión a los debates iniciados en el oficialismo sobre la posibilidad de que Morales de todos modos sea candidato ese año.
Villena dijo que ejercer su cargo ha sido “muy difícil” ante los ataques del Gobierno, pero lo superó porque la defensa de los derechos humanos ha sido “la pasión” de su vida.

Manifestó que sintió “decepción, desencanto” ante “la poca capacidad que ha tenido el Gobierno central para escuchar, tomar en cuenta las recomendaciones defensoriales que no eran para decir que el presidente está haciéndolo pésimo”, sino para indicar los temas en los que no hay que descuidar las políticas de Estado.

“Siempre hemos valorado los logros, pero (…) un desarrollo sacrificando los derechos humanos deja de ser desarrollo”, sostuvo.

También expresó su esperanza de que el oficialismo termine valorando el haber tenido al frente “a un defensor que les haya hecho doler tanto la cabeza” porque “eso es para bien” del país.

El Defensor también pidió al oficialismo tomar en cuenta un proyecto de ley que envió al Parlamento en febrero con el objetivo de establecer medidas para garantizar la independencia funcional de quien resulte elegido en los próximos días.

Insistió en que si no se asegura la independencia del próximo defensor no sería un estancamiento, sino “un grave retroceso en los logros institucionales”, con efectos internos e internacionales.

Villena ejerce la secretaría general de las instituciones nacionales de derechos humanos o defensorías de la región, de tal forma que quien le suceda asumirá esa función hasta el 2017.

En lo interno, la Defensoría del Pueblo es una de las pocas instituciones consideradas independientes frente al Gobierno.

“Estamos en la mira internacional y en la mira interna”, apuntó.
Si se elige mal al próximo defensor, agregó, el país puede retroceder “al siglo pasado”, en alusión a los 18 años de independencia de la entidad desde las gestiones de Ana María Romero (1998-2003) y la de Waldo Albarracín (2003-2008).