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La Copa Oro llegó a Filadelfia envuelta en otro escándalo mayúsculo

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La Copa Oro llegó a Filadelfia envuelta en otro escándalo mayúsculo La victoria de 2-1 de México sobre Panamá, con dos penaltis polémicos, derivó en una andanada de críticas de la prensa deportiva, que literalmente le pidió perdón a Panamá por lo que calificó como el robo de un árbitro "que los acuchilló con un penalti inventado". EFE

Filadelfia (EEUU), 23 jul (EFE).- La décimotercera edición de la Copa Oro alcanza la última etapa con la llegada a Filadelfia de los cuatro equipos que van a disputar los partidos por el tercero y cuarto puesto que lo haránEstados Unidos y Panamá, mientras que México y Jamaica lucharan por el título de campeón en la gran Final.
Lamentablemente para la imagen del deporte del fútbol y de la Concacaf su mejor torneo de selecciones nacionales no llega precedido de entusiasmo, ilusión y grandes espectáculos vividos en los ya 18 días que se llevan de competición.
Todo lo contrario, se acerca a su final con un nivel futbolístico bajísimo, apenas un par de partidos que rescatar de los 24 que se han disputado, y lo que es peor, envuelto en un escándalo mayúsculo protagonizado por los árbitros, especialmente el guatemalteco Walter López y el estadounidense Mark Geiger.
Sus acciones, con la señalización de penaltis más que dudosos a favor de México, en los partidos de cuartos de final ante Costa Rica (1-0) y frente a Panamá (2-1), en semifinales, ha dejado aún más cuestionada la gestión, limpieza y transparencia de la organización de la Concacaf.
Los directivos de la Concacaf después de haber sido llamados “ladrones” y “corruptos” por todo el equipo de Panamá cuando concluyó el partido frente a México, que perdieron por la pésima labor de Geiger, lo escribieron en una gran pancarta dentro del vestuario del Georgia Dome, de Atlanta, donde se disputó el partido, no han sido capaces de dar a conocer un sólo comunicado oficial.
Los que si han dado a conocer su decepción por lo sucedido en el campo de juego han sido los directivos de la Federación de Fútbol de Panamá, que ya presentaron la demanda ante la Concacaf para que remuevan al panel de selección de los árbitros, tras calificar su labor como “insultante y de vergüenza”.
Mientras, en Filadelfia no hay ambiente de nada después que la selección de Estados Unidos quedó eliminada y tendrá que jugar el sábado su último partido en el torneo en busca del tercer puesto, que al menos le deje el honor, y también puedan recuperar la moral tras la derrota sorpresa (2-1) que sufrió ante Jamaica en la semifinal.
No se sabe todavía si la selección de Panamá, aunque llegó a Filadelfia, al final se decida a jugar el partido contra EstadosUnidos.
Existen rumores que tal vez los jugadores se nieguen a hacerlo cuando llegue la hora de salir al campo en represalia por lo que consideran fue un “robo” que sufrieron en el partido frente a México al señalar Geiger un penalti inexistente a favor de México a falta de dos minutos para el final y cuando tenían la ventaja de 1-0 en el marcador.
Al margen de cual sea la decisión que tomen los jugadores canaleros, las dos últimas jornadas de la decimotercera edición de la Copa Oro, sin Estados Unidos en la final, y todas las sospechas de que al menos México pudiese hacerlo, a como diese lugar, en Filadelfia no ha llegado con buen pie.
A pesar que México quiere centrarse sólo en el apartado deportivo y pensar en Jamaica, lo único que interesa conocer de sus jugadores y del seleccionador Miguel Herrera es que valor tiene continuar en una competición en la que han demostrado que por su fútbol tenían que estar ya eliminados.
Sin Estados Unidos en la contienda para haber protagonizado otro duelo más con su vecino del Sur en la lucha por el título, Jamaica, el equipo revelación, que además no se ha visto envuelto en ningún problema de arbitraje polémico, que le pudiese favorecer, se presenta como el gran favorito al triunfo entre los aficionados locales.
También están decididos a darle su apoyo al equipo de las Barras y las Estrellas, aunque cuestionan la gestión de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, en especial a su presidente Sunil Gulati, que comienza a estar “señalado” como el hombre que conoce “demasiado” de como se manejan los negocios dentro de la Concacaf, y hasta el momento no ha hecho ningún tipo de denuncia.
La pasada semana, Gulati, declinó presentarse ante un panel del Senado de Estados Unidos que investiga la gestión de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).
En su lugar mandó a Dan Flynn, jefe ejecutivo de la federación, que no convenció a nadie con sus explicaciones cuando le tocó hablar de que era lo que sabían los directivos de la federación entorno a la corrupción en la región de la Concacaf y por qué no hablaron.
El circo y negocio de “marketing” que se ha montado en Estados Unidos durante los meses de verano con el deporte del fútbol, que como es lógico controla la federación, hizo que la ausencia de Gulati ante el panel senatorial fuese aun más significativa.