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La violencia contra las mujeres aumenta “en cantidad y crueldad” en Bolivia, dice Montaño

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Pese a los cambios normativos para reducir la violencia contra las mujeres en Bolivia, ese problema se está agudizando “tanto en cantidad como en crueldad” y es un síntoma de la “democracia deficitaria” que tiene el país, dijo hoy la activista boliviana Julieta Montaño en una entrevista con Efe.
Montaño, fundadora y directora de la Oficina Jurídica para la Mujer de Bolivia, es una de las diez mujeres de todo el mundo galardonadas este año por el Departamento de Estado de Estados Unidos debido a su labor de promoción de los derechos humanos.
La primera dama de EEUU, Michelle Obama, debía entregar hoy el galardón “Mujeres de Coraje” a las diez premiadas, pero la tormenta de nieve que azotó Washington provocó que se cancelara la ceremonia, y Montaño recibirá el premio este sábado en un acto privado.
“(El premio) es un reconocimiento de que esta lucha que tenemos por los derechos (de las mujeres) no es un tema de un capricho, ni mucho menos una exquisitez intelectual”, afirmó Montaño en una conversación telefónica con Efe en Washington.
“La discriminación y la violencia contra las mujeres es un factor de atraso, es un factor que mina la democracia, y como tal tenemos que encararlo entre todas y todos”, añadió.
Bolivia es el país latinoamericano con mayores índices de violencia física contra las mujeres, y el segundo después de Haití en violencia sexual, según datos de ONU Mujeres.
La Oficina Jurídica para la Mujer que Montaño fundó en 1984 ha proporcionado asistencia legal a más de 30.000 mujeres en casos de violación, acoso sexual y violencia doméstica y ha influido en la redacción de leyes contra el problema en el Legislativo de Bolivia.
No obstante, “lejos de disminuir”, el problema de la violencia contra la mujer “va aumentando y se va agudizando, tanto en cantidad como en crueldad de las expresiones de violencia”, aseguró Montaño.
El Gobierno boliviano promulgó en 2013 una ley contra la violencia machista que tipifica el feminicidio y lo castiga con 30 años de cárcel sin indulto, la pena más alta permitida en el país.
Sin embargo, según Montaño, a esa ley “no se le ha dado cumplimiento hasta ahora”, por lo que el compromiso de combatir la violencia de género se queda simplemente “en papeles”.
Para la activista, la democracia de Bolivia “es deficitaria, todavía muy formal”, porque “los informes, los planes y proyectos están muy bien diseñados” pero en la práctica hay “hechos dramáticos” que revelan un “déficit de derechos humanos”.
Como señales preocupantes citó “la cooptación de todos los órganos del Estado en poder del Ejecutivo” y “las cárceles tan repletas de gente, con casi un 80 % (de los presos) sin sentencia”.
En el mismo sentido, no hay una atención “adecuada” a la violencia machista, algo que Montaño atribuye a la falta de “una política sostenida de prevención”.
“De nada sirve aumentar las penas de los delitos, construir más cárceles, si no hacemos un trabajo sostenido de prevención” para “cambiar los valores estereotipados que hay en la sociedad, esa legitimidad subterránea de la violencia que existe”, afirmó.
Montaño denunció que menos del 1 % de los casos sobre violencia contra la mujer que se tramitan anualmente en Bolivia terminan en sentencia, y “muchísimas mujeres están optando ni siquiera ya a denunciar a las ONG, porque van perdiendo confianza” en la Justicia.
La veterana activista, que fue defensora de derechos durante las dos décadas de Gobiernos militares en Bolivia y llegó a ser apresada por su trabajo, asegura que toda su carrera ha sido difícil, porque “las dictaduras son una amenaza permanente para la vida misma”, pero “una democracia deficitaria también tiene sus riesgos”.
“Ya no la van a desaparecer a una, ya no le van a torturar, sin embargo hay otros mecanismos de presión que se pueden ejercer desde el poder, especialmente cuando las defensoras y defensores de derechos humanos desean mantener su independencia”, indicó.
Pese a todo, Montaño ve un avance en los últimos años en Bolivia: “el hecho de que el tema de la discriminación, la violencia y la necesidad de la participación política de las mujeres” están “en la agenda social y política”.
Y confía en la labor de “las nuevas generaciones” de activistas, que “van a ayudar a empujar el carro y seguramente lo van a hacer con mayor celeridad” gracias a las “nuevas tecnologías”.
Montaño, que en 2007 fue candidata a comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), no esconde que le gustaría integrar algún día ese organismo, para “poner en práctica toda la experiencia” que ha acumulado.
Pero no cree que eso vaya a suceder “en un futuro próximo”, porque para llegar a ese puesto “se necesita, lamentablemente, la voluntad política” del Estado del que proceda el candidato.