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Un blanco sin hogar permanente, autor de la nueva matanza en un cine de EE.UU.

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Un blanco sin hogar permanente, autor de la nueva matanza en un cine de EE.UU. Lafayette es una ciudad de unos 120.000 habitantes en el estado sureño de Luisiana, que ahora se encuentra conmocionado por otro acto de violencia con las armas en un lugar público. EFE/Archivo

Washington, 24 jul (EFE).- Un hombre blanco de 59 años, sin hogar permanente, fue identificado hoy por los investigadores como el autor del tiroteo en un cine de Luisiana que acabó con la vida de dos jóvenes de 21 y 33 años antes de suicidarse al verse acorralado.
En una rueda de prensa, la Policía de Lafayette (Luisiana, EE.UU.), donde se produjo el tiroteo, identificó al autor como John Russell Houser, una persona sin hogar permanente que decidió anoche entrar en una sala de cine en la que se proyectaba la comedia romántica “Trainwreck”.
A los 20 minutos de haber comenzado el filme, programado a las 19.00 horas en el abarrotado cine Grand 16, Houser se puso en pie y la emprendió a tiros.
Según el jefe de Policía de Lafayette, Jim Craft, el hombre, un “vagabundo”, residía en un motel de Lafayette desde mediados de julio y antes había vivido en Alabama.
Houser, de raza blanca, mató a tiros a dos jóvenes que estaban sentadas delante de él durante la proyección de la película y dejó con heridas de diversa consideración a nueve personas.
Las víctimas han sido identificadas como Mayci Breaux, de 21 años, que falleció en el cine, y Jilliam Johnson, de 33, quien murió en el hospital.
Según detalló el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, Houser tenía la intención de escapar tras el tiroteo, ya que aparcó su vehículo cerca de la salida para asegurarse la huida, pero acabó quitándose la vida al ver a las fuerzas del orden.
Craft explicó como Houser disparó en trece ocasiones, escapó de la sala de cine e intentó confundirse entre la multitud, pero fue identificado por dos policías que respondieron a las llamadas de socorro en pocos minutos.
Al verse acorralado, el supuesto autor de la matanza se quitó la vida.
Jindal contó que algunos de los heridos se interpusieron entre el tirador y sus amigos para protegerlos de los disparos, algo que según el gobernador evitó probablemente que una persona acabara con un tiro en la cabeza.
Lafayette es una ciudad de unos 120.000 habitantes en el estado sureño de Luisiana, que ahora se encuentra conmocionado por otro acto de violencia con las armas en un lugar público.
El tiroteo se da después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, reiterara en entrevista con la BBC que la mayor frustración de sus presidencia es no haber conseguido pasar leyes para mejorar el control de armas y reducir la frecuencia de estas matanzas.
“Si miramos al número de estadounidenses fallecidos víctimas del terrorismo desde el 11 de septiembre son menos de cien. Pero si nos fijamos en la cifra que han muerto a causa de las armas, son decenas de miles”, dijo Obama en la entrevista.
Los tiroteos con alto número de víctimas y en lugares públicos ocurren en Estados Unidos una media de cada dos semanas, normalmente de manos de personas con problemas mentales que no tienen difícil hacerse con un arma, según una investigación del USA Today.
Tras la matanza en diciembre de 2012 en un colegio de primaria de Newtown (Connecticut) perpetrada por Adam Lanza, un joven con problemas mentales, la Casa Blanca intentó promover mayores controles para la adquisición de armas de fuego.
Antes de quitarse la vida, Lanza mató a su madre y se dirigió a un colegio donde asesinó a 20 niños de entre 7 y 8 años y a 6 empleados del centro.
Aquella tragedia conmovió al país, pero puso a la defensiva a los defensores de la Segunda Enmienda de la Constitución, que consiguieron que el Congreso bloqueara intentos de limitar la venta de cargadores de alta capacidad y se aumentaran los controles psicológicos.
Pese a que se han producido varios tiroteos con elevados números de muertes, los promotores de nuevos controles a la tenencia de armas no han conseguido que avancen nuevas legislaciones a nivel federal, mientras que organizaciones como el poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) han propuesto guardias armados en escuelas como solución.

Jairo Mejía