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Un tesoro fotográfico en una caja de zapatos, el archivo de Hans Ertl en Bolivia

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LA PAZ.- Imágenes inéditas de la primera expedición que conquistó, en 1953, la cima del Nanga Parbat y que fotografió el mítico cineasta alemán Hans Ertl, forman parte del tesoro gráfico hallado en una vieja caja de zapatos que compró hace 15 años un anticuario boliviano.
Se trata del archivo perdido del fotógrafo, camarógrafo, escritor y corresponsal de guerra alemán Hans Ertl, miembro de esa expedición de la que hizo también un filme, antes de afincarse definitivamente en Bolivia.
Este testigo de la conquista del Nanga Parbat ya había pasado a la historia como fotógrafo del mariscal alemán Erwin Rommel durante su campaña en África en la Segunda Guerra Mundial y por haber trabajado como camarógrafo de Leni Riefensthal, la cineasta favorita de Adolfo Hitler, y de quien Ertl fue también amante.
Las imágenes del ascenso al Nanga Parbat mostradas a Efe son solo una parte de al menos dos centenares de diapositivas, placas de cristal y películas fotográficas de Ertl que posee Javier Núñez de Arco, el mayor coleccionista de fotografía de Bolivia.
Ese tesoro gráfico y en buen estado alberga fotografías del equipo austríaco-alemán que en 1953 coronó el Nanga Parbat (8.125 metros), el noveno pico más alto del mundo, situado en Pakistán.
Las imágenes muestran a Hermann Bulh, el escalador que hizo cumbre en solitario, a sus compañeros, uno de los campamentos base y la conferencia de prensa de los protagonistas.
Cuando la expedición parecía fracasar, Bulh asumió con determinación el reto y alcanzó la cima el 3 de julio de 1953, convirtiéndose en un héroe al haber sido el primero en vencer un desafío que durante la Alemania nazi se había convertido en un asunto de estado.
Su mala fama le ganó sobrenombres como la “Montaña Asesina” o la “Montaña de los Alemanes”, por el número de escaladores de esta nacionalidad que perecieron en el intento, sobre todo antes de que Buhl abriera la nueva ruta.
La aparición del archivo de Ertl en una caja de zapatos en La Paz es un episodio más que aumenta la leyenda alrededor de este aventurero, que vivió medio siglo en la selva boliviana.
Las fotografías a color y blanco y negro plasman también escenas de la familia de Ertl y excursiones a las ruinas de Tiahuanaco, al lago Titicaca y al nevado Tuni Condoriri.
Hay, además, fotos de un Ertl ya anciano, con barba blanca y caminando en su hacienda La Dolorida, en el oriente boliviano, donde murió y fue enterrado en 2000.
Pero también hay fotografías tomadas supuestamente por su hija Mónika, que se labró su propia vida de novela porque, tras su niñez en la Alemania nazi, militó desde 1969 en un grupo subversivo boliviano seguidor del guerrillero Ernesto “Che” Guevara.
En 1972, Mónika se convirtió en la mujer más buscada de América tras asesinar a tiros al cónsul boliviano en Hamburgo, Roberto Quintanilla, en venganza por la orden que dio en 1967, como jefe de Inteligencia, de cercenar las manos del “Che”, cuando este fue capturado y ejecutado en Bolivia.
Su afición por la fotografía la heredó de su padre, quien la consideraba su hija preferida hasta que supo de sus vínculos subversivos.
Mónika fue asesinada en 1973 en La Paz, supuestamente por agentes bolivianos, gracias a la información suministrada por el criminal de guerra nazi Klaus Barbie.
Hans Ertl había ayudado al llamado “carnicero de Lyon” cuando este llegó a Bolivia huyendo de los cazadores de nazis, y Mónika siempre lo había considerado como si fuera su propio tío.
Varias de las diapositivas llevan manuscritos los nombres de Hans y Mónika Ertl, aunque no se sabe si son de su puño y letra.
Núñez de Arco dijo a Efe que no recuerda a quién compró la caja porque lo hizo en un época en la que él era el “único loco en Bolivia que compraba todo”, hasta reunir obras de más cien fotógrafos del mundo y un centenar de diferentes cámaras.
Fruto de su tesón y pasión, Núñez de Arco es uno de los anticuarios más reconocidos en Bolivia, oficio que cultivó desde los 16 años, ayudando a su padre Jorge, que a su vez heredó el oficio del suyo, Eliseo, de nacionalidad peruana.
Núñez de Arco sabía quién era Ertl y eso le bastó para comprar el archivo, pero no volvió a reparar en él hasta que el periodista español Juan Antonio Sanz le habló del legendario alemán en un encuentro casual, tras asistir ambos a una conferencia sobre la Guerra Civil Española.
“Le dije que tenía en casa una caja sobre Hans Ertl, que no la había visto en 15 años”, dijo Núñez de Arco, al relatar que junto a Sanz descubrieron el valor real del contenido de esa sencilla caja naranja de cartón, que aún alberga muchos otros misterios sobre Ertl, el montañismo y la historia de Bolivia.